1. Introducción
- Distribución aproximada del agua en el organismo
- Los ingresos de agua
- Las pérdidas de agua

2. Funciones
3. Necesidades nutricionales


Introducción

El agua es un constituyente esencial del organismo viviente. Aproximadamente el 60% de nuestro organismo es agua.
Hay que precisar que existen variaciones individuales relacionadas con la proporción de grasa en el organismo.
Por otro lado también depende de la edad; a partir de los 40 años el contenido en agua disminuye, siendo del 50% a los 50 años, mientras que en el lactante puede ser del 75%.

Distribución aproximada del agua en el organismo:

- Sangre: 83%
- Músculo: 70-75%
- Esqueleto: 40-15%
- Tejido adiposo: 15-35%

Los ingresos de agua se hacen como:

- El agua de la bebida (agua, zumos, leche, etc.). Representa el aporte más
  importante. De media y en condiciones normales se debe ingerir entre 1 litro a 1,5 litros al día
 
- El agua de composición de los alimentos
   · Verdura: 90%
   · Fruta: 70-85%
   · Carne: 70%
   · Cereales: 13%, después de hidratación hasta 50%
- El agua de combustión endógena: que proviene de la oxidación y reacciones
  metabólicas de los distintos constituyentes celulares.
 
Las pérdidas de agua en condiciones normales a lo largo del día se producen por:
- La orina: 1000-1500ml
- Perspiración: es el agua liberada directamente a través de la piel. 400-1000ml
- El aire espirado: 400-500 ml
- Sudor: 100-500ml
- Heces: 50-200ml

Funciones

- El transporte nutrientes y numerosos compuestos esenciales del organismo
- Ayuda a regular la temperatura corporal, mediante la evaporación (sudor,
  perspiración, respiración)
- La limpieza de los productos de desecho de nuestro organismo por la
  filtración de los riñones, eliminándolos por la orina
- Interviene en la digestión de los nutrientes de los alimentos, facilitando su
  disolución y su absorción
- Ayuda a dar forma y volumen a las células debido a la presión que ejerce en
  las mismas
- Evita las fricciones en las articulaciones

Necesidades nutricionales

Las necesidades de agua van a variar según cada individuo (edad, sexo, estructura corporal, actividad física), así como de las condiciones ambientales, fisiológicas o patológicas en las que se encuentre.

Por término medio un adulto, para su actividad cotidiana, necesita entre 2,5 y 3 litros de agua al día; de ellos, 1 litro y medio debe ser de agua propiamente dicha, y el resto va a aportarlos los alimentos, especialmente frutas, verduras, ensaladas y sopas.

La sensación de sed comienza cuando se ha perdido ya un 1% del peso corporal por lo que no es fiel reflejo de la cantidad exacta de líquido que debemos beber para recuperar las pérdidas hídricas.

Las necesidades de agua varían:

- Se estima que la ingesta hídrica debe ser paralela a la ingesta energética: a más
  energía más agua. Las necesidades mínimas se sitúan en un ml por kcal alimentaria.
 
- Según las condiciones ambientales; con mayor temperatura aumentan las
   pérdidas por sudoración y respiración. La humedad ambiental elevada dificulta la eliminación de calor y frena la perspiración y la evaporación del sudor. A igual temperatura las pérdidas hídricas son mayores en ambiente seco.
- Edad y sexo: las necesidades son mayores en los niños y en el sexo masculino
 
- La superficie corporal, que eleva el riesgo de pérdidas hídricas por sudoración
  y perspiración.
 
- La actividad diaria y el ejercicio físico; a mayor actividad se incrementa la
  necesidad de ingesta de agua.
 
- Ciertas patologías como fiebre, diarreas y vómitos, especialmente en los niños.
 
- En la mujer lactante.