1. No debe comenzar una dieta salvo que esté verdaderamente motivado y

  dispuesto a seguir las pautas de manera persistente.
 

2. Cualquier pérdida de peso debe ser gradual y definitiva. Las oscilaciones

  perdiendo y ganando peso repetidas veces son perjudiciales para la salud.
 

3. Se deben buscar metas alcanzables y realistas, perder mucho peso

  rápidamente no es saludable y además no se suele conseguir mantener la pérdida lograda. Es preciso hacer modificaciones en la dieta y en la actividad física, no demasiado drásticas pero permanentes.
 

4. Es preferible repartir los alimentos en 4-5 comidas al día, que concentrarlas

  solo en 1-2, tanto con el fin de perder o mantener el peso como por razones nutricionales y de salud.
 

5. No conviene suprimir el desayuno ya que el tiempo de ayuno prolongado se

  asocia con una activación de mecanismos encaminados a almacenar grasa.
 

6. Hay que comer despacio, por un lado para saborear mejor los alimentos y por

  otro para dar tiempo a que se activen las señales de saciedad que nos llevan a interrumpir el consumo de alimentos.
 

7. Conviene beber abundante agua en cualquier momento del día, para tener

  menos sensación de hambre, mejorar la hidratación del cuerpo y facilitar la eliminación de residuos.
 

8. Es conveniente hacer algo de ejercicio al día. Un paseo de media hora a

  buena marcha al día, es suficiente.
 

9. Nadie se debe sentir culpable por comer en algún momento una cantidad de

  alimentos superior a la planificada. Una dieta inadecuada seguida de manera habitual es la que lleva a engordar. Un día aislado no modifica el resultado.

 


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