1. Definición
2. Métodos
  - Escaldar o blanquear
- Cocer o hervir
- Escalfar
- Cocción al vapor
3. Equipos de trabajo
4. Efectos sobre los alimentos
  - Vegetales
- Carnes
- Pescados
- Huevos
5. Indicaciones
6. Precauciones

Definición

Existen técnicas de cocción en las que se emplea un fluido acuoso como medio de transferencia de calor para el tratamiento térmico del alimento. Para ello, el alimento toma el contacto con el agua, caldo corto, jarabe o, incluso vapor de agua.
La diversidad del medio acuoso elegido tendrá su reflejo y consecuencias prácticas en los mecanismos de transferencias de energía y de masas.
Asimismo, según sean las condiciones bajo las que se realice el proceso de cocción, se tendrá una mayor o menor facilidad para la difusión de sustancias hidrosolubles desde le alimento hacia el medio que le rodea y viceversa.

Métodos

En la práctica culinaria nos encontramos con cuatro tecnologías de cocción que pueden ser definidas en este grupo:

Escaldar o blanquear. Cocción incompleta de un alimento, que recibe los efectos térmicos del agua hirviendo, durante un período de tiempo muy corto. Cuando el tiempo de contacto es más prolongado se denomina sancochado

El escaldado más que un tipo de cocción es considerado como una operación previa, necesaria en la culinaria de carnes, aves y pescados, así como en el congelado de verduras y frutas, para inactivar los sistemas enzimáticos.
Una variedad de esta tecnología es el sacochado. Con ella se pretende provocar en el alimento una cocción parcial, antes de recibir cualquier otro tipo de tratamiento culinario, tal y como lo practican en la India desde muy antiguo para hacer el arroz más resistente y nutritivo

Cocer o hervir: Proceso que implica la cocción del alimento por inmersión en agua o en caldo. Puede hacerse a presión normal o en olla a presión. A su vez es posible realizarla de diferentes modos:
- Partiendo de agua fría
- Partiendo de agua caliente
- Partiendo de agua en ebullición

En el hervido los tiempos de cocción vienen determinados por la calidad y volumen de los alimentos.

Escalfar: es la cocción de un alimento en un líquido, justamente por debajo de su punto de ebullición

En el escalfado el medio líquido empleado como transferencia del calor al alimento puede ser muy variado: agua, caldo, fumet, leche, jarabe, etc. Su objetivo es cocer el alimento de tal manera que se facilite su digestibilidad y se le proporcione una textura más tierna, porque los efectos de cocción ayudan al ablandamiento de las estructuras fibrosas, a veces difíciles de masticar. La temperatura debe ser bien controlada para que se mantenga siempre en el punto justo, mientras que el tiempo de tratamiento térmico tiene su importancia, para no cocer demasiado los alimentos, que llevaría a una pérdida de palatabilidad y de valor nutritivo.

Cocción al vapor. Cocción bajo vapor de agua, que puede ser realizada bajo dos modalidades: a presión normal o a alta presión

En la cocción al vapor los objetivos son varios: facilitar la digestión, proporcionar una textura más agradable y comestible, minimizar la pérdida de nutrientes. La textura varía según la estructura del alimento, el tipo de vapor y el grado de vapor aplicado.

Entre sus ventajas caben citar.

· Respeta las propiedades de los alimentos

· Los alimentos pierden menos sustancias nutritivas: vitaminas hidrosolubles y

  minerales se mantiene en el mismo alimento ya que no se pierde casi nada en el agua de cocción

· El sabor, el olor y el color genuinos de los ingredientes frescos se mantienen

· Pueden cocerse varios productos al mismo tiempo

· Reduce el riesgo de cocción excesiva

· Permite que algunos alimentos resulten más ligeros y fáciles de digerir, por lo que

  se pueden recomendar en la culinaria clínica

Equipos de trabajo

Los utensilios más adecuados para llevar a cabo estos procesos de cocción son las ollas o marmitas. Preferiblemente el recipiente debe ser redondo u ovalado y de acero inoxidable, aunque también puede ser fabricado de aluminio laminado de gran espesor y con una tapa que se acopla perfectamente.

Frente a las marmitas clásicas han surgido las que trabajan con presión, que permite que la temperatura de trabajo oscile entre los 110 y 120º, en función de la presión utilizada, a diferencia de la técnica clásica que sólo llega a 100ºC (punto de ebullición del agua a presión atmosférica de 760 mm. Deben disponer no solo de un cerrado hermético, sino también de válvulas de seguridad par la salida de gases y vapores.

Este tipo de ollas presentan ventajas apreciables frente a las ollas clásicas:

· Mayor rapidez para alcanzar la cocción de los alimentos, lo que implica un

  acortamiento del tiempo de cocción

· Mejor control de los tiempos de cocción, como consecuencia de una gran

  estabilidad en las temperaturas internas.
· Una importante economía de tiempos y ahorro de energía. No es necesario
  calentar hasta la ebullición grandes cantidades de agua.

A estos valores y beneficios se le añaden algunos más cuando la cocción se realiza al vapor, especialmente para, verduras, hortalizas frescas y congeladas y pescados congelados:

· Mejor presentación de los alimentos, con mayor uniformidad, color más intenso y

  menor peligro que se desmenucen, al ser sometidos a una menor agitación.

· Mejor conservación de las cualidades organolépticas (color, sabor, textura, etc) y

  nutricionales (menos oxidación y destrucción de vitaminas) de los productos alimenticios.

Cualquiera que sea el método elegido dentro de las tecnologías de cocción en medio acuoso, el agua es el elemento base de transferencia de calor y el alimento ha de calentarse a través de ellas, siempre en función de las modalidades de trabajos que se adopte.

La temperatura bajo la cual deba ser desarrollada la cocción del alimento va a depender del agua necesite alcanzar, o no, su punto de ebullición, y también del sistema de trabajo: a presión normal o con sobrepresión.

La cantidad de agua necesaria para la cocción varía de acuerdo con su aprovechamiento posterior: si se queda formando del plato cocinado, o si se desecha. Así en el caso del arroz, el agua ha de ser abundante y en una cantidad exacta, porque suele ser consumida integrada en los granos de arroz o en el caldo que los contiene. En cambio, para algunos pescados y verduras, basta con poco agua para evitar pérdidas de nutrientes por disolución; existen casos en los que se aprovecha esta agua, pero en otros no.

El tiempo de cocción
depende del tamaño y de la naturaleza del alimento, según requiera un ablandamiento (vegetales, carnes) o una simple coagulación (caso de los huevos) y del tipo de recipiente utilizado (a presión o sin presión)

Efectos sobre los alimentos


Alimentos de origen vegetal:

Los alimentos de origen vegetal se suelen clasificar en cuatro grupos de acuerdo con el tipo de cocción en medio acuoso que les resulta más favorable, desde luego en función de lo que se pretende obtener:

· Productos con humedad alta y sabor suave (espinaca, apio, calabaza, etc.):

  Las verduras deben ser hervidas en recipientes sin tapar con abundante agua salada para que se escapen las sustancias volátiles responsables de los sabores desagradables que quedan retenidos en su agua de cocción.

· Productos con humedad alta y fuerte sabor (col, cebolla, nabo, etc)

  Son los productos que más agradecen el hervido con agua, porque se les rebaja el fuerte sabor que les caracteriza. En general, todos estos productos necesitan un escaldado si van a ser sometidos a otros procesos culinarios.
· Productos húmedos y ricos en almidón (patatas, etc.)
  El método más adecuado para este grupo es la cocción al vapor.
· Productos secos y ricos en almidón (legumbres secas y algunos cereales,
  como el arroz y la pasta):

Para este conjunto de productos resulta muy conveniente las cocciones prolongadas en agua, que pueden variar según el tipo de alimento. El punto final se alcanza cuando el alimento cede ante la presión de los dedos. El tiempo de cocción se reduce considerablemente cuando se realiza en ollas a presión.

Arroz, macarrones y otros derivados deben ser hervidos en agua con sal, agitando de vez en cuando para que no se aglutinen. El arroz debe ablandarse pero no demasiado. También puede cocerse en ollas a presión. Los macarrones deben cocerse hasta el punto denominado por los italianos al dente: sin perder una ligera resistencia a la masticación, cociéndolos en abundante agua salada a punto de ebullición.

La cocción al vapor puede resultar válida para cualquier tipo de verdura y hortaliza con resultados de sabor y color muy favorables ya que no hay pérdidas por disolución. Tampoco hay tantas pérdidas de nutrientes que se suelen eliminar en el líquido de cocción. Es conveniente no añadir sal durante este proceso culinario. Para reducir el tiempo es conveniente utilizar los hornos de vapor a presión o en olla exprés.

Frutas

A las frutas se les suele aplicar una cocción en algún jarabe; es decir, en agua con una mayor o menor concentración de productos azucarados, según la naturaleza de la fruta. Por el proceso de ósmosis, el jarabe penetra en la fruta, en cuanto que el agua de constitución pasa al jarabe, acompañada de sustancias solubles.

También pueden cocerse al vapor consiguiendo mantener un mayor valor en vitaminas y minerales



Pescados

En el caso de piezas grandes debe ser colocado en el líquido de cocción cuando todavía se encuentra frío, a condición de llevarlo enseguida a la temperatura que interese. En España se aplica el término de pocher al escalfado en caldo corto de piezas grandes de rodaballo o de salmón, así como la cocción de un filete de lenguado en un fumet. Hay que señalar lo apropiado que resulta esta técnica para los pescados blancos.

Para que el pescado hervido en piezas más pequeñas quede bien, hay que hacerlo en un caldo corto que puede ser enriquecido con verduras y hierbas aromáticas. La preparación del pescado, más que otros alimentos, requiere que la cocción se haga a baja temperatura, aunque sea durante más tiempo para que resulte más jugoso. Así por ejemplo, un filete de merluza se introduce en un caldo corto frío y se lleva a ebullición, se tapa el recipiente y se deja escalfar al calor, retirado del fuego, de este modo se obtiene una mayor jugosidad.

La cocción al vapor, tiene como ventaja la de obtener un producto más jugoso y con un sabor más concentrado incluso en dietas sin sal. El caldo se puede aromatizar con verduras o hierbas, aunque con el vapor el intercambio de aromas es menor que en el caso del pescado hervido. Cuando disponemos de pescado congelado podemos cocinarlos al vapor en olla a presión sin necesidad de descongelación previa.

Carnes

La ebullición conlleva una pérdida de agua considerable: 40% o más si el tiempo de cocción es largo.

El calor coagula las proteínas: y endurece las fibras musculares a partir de 70ºC; por eso un filete muy hecho está duro. Por el contrario las partes que contienen colágeno y elastina, sólo se ablandan tras una cocción prolongada. Se reservará por lo tanto las carnes pobres en tejido conjuntivo y ricas en tejido muscular para los asados.
Si la carne se echa al agua hirviendo, la pérdida de agua es rápida al comienzo, y después se ralentiza. Si la cocción se comienza en agua fría, la pérdida de agua comienza a partir de los 60ºC y después se acelera. Es decir, en una cocción larga, la pérdida es idéntica.

La modificación y pérdida de las proteínas explican el gusto y la consistencia de las carnes cocidas. Las proteínas musculares liberan péptidos y aminoácidos que dan el sabor al caldo. El colágeno y la elastina se transforman en gelatina, transformando la carne en más blanda y tierna. La gelatina que pasa al caldo le da esa untuosidad característica (3 horas de cocción hacen difundir el 40% de la gelatina de la carne en el caldo).

- Si queremos una carne sabrosa, la echaremos en agua hirviendo de forma que la
  parte superficial se coagule, y de esta forma la difusión de las sustancias solubles se reduzca.
   
- Si queremos un caldo viscoso y gustoso, tendremos que echar la carne en agua
  fría y prolongar la cocción varias horas.

Huevos

La clara de huevo, debe estar bien cocida para poder ser asimilada por el organismo, si se toma cruda un elevado porcentaje de las proteínas que contiene no se puede absorber y se pierde.

La yema
cruda por el contrario se asimila mejor que cocida.

Por lo tanto para aprovechar al máximo el valor nutritivo del huevo la mejor manera de cocinarlo es pasado por agua, o escalfado mejor que duro.

Los huevos escalfados son, huevos sacados de las cáscaras y cuajado en agua. La yema ha de quedar líquida, y la clara, bien cuajada, ha de envolverla perfectamente. Para que el cuajado resulte, los huevos tienen que ser muy frescos. Al agua de cocción es conveniente poner algo de vinagre o limón y no conviene poner sal para que cuajen mejor.

Los huevos pasados por agua, han de ser sumergidos enteros con su cáscara en abundante agua hirviendo son sal, durante un periodo de tiempo entre tres y cinco minutos dependiendo del tamaño del huevo, con el fin de cuajar la clara y que la yema quede fluida.

Para el huevo cocido duro la técnica es la misma que el pasado por agua, sólo que la duración de cocción debe sede entre 12 y 15 minutos dependiendo del tamaño. Terminado el tiempo se sacan de la cacerola, hay que sumergirlos en agua fría, para concluir la cocción.

Indicaciones

Puede utilizarse para cualquier dieta siempre que no se añada al agua de cocción grasa o demasiada sal.

Precauciones

Respetar para cada alimento los tiempos de cocción, para evitar la pérdida de calidad gastronómica y contenido nutritivo

Escalfado

Finalmente, hay que hacer referencia a las aplicaciones del escalfado o cocción en líquido que se encuentra justo por debajo del punto de ebullición, siempre a fuego lento y con una agitación del líquido apenas perceptible. Se trata de una técnica que se aplica para provocar un intercambio de sustancias entre el alimento y el medio de cocción, con las consiguientes modificaciones en la composición química de ambos.

Sus aplicaciones prácticas son innumerables. Incluso muchas veces se pretende cubrir objetivos que, aparentemente, pueden parecer contrapuestos:

· La rehidratación de los alimentos pobres en contenido acuoso, con aumento de
  volumen.
   
· Pérdida de agua en los alimentos ricos en ella, a cambio de enriquecerlos en sal
  común y otras sustancias, que inicialmente contienen en cantidades escasas.

El escalfado es el tipo de cocción que resulta más tradicional para las aves, debido a que supera a los asados en lo que hace referencia a incrementar el sabor, la jugosidad, la blandura y los rendimientos.




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